miércoles, 21 de febrero de 2018

El próximo martes 27 de febrero, el escritor onubense Daniel Blanco impartirá un taller de animación a la lectura y la escritura en el IES La Marisma de Huelva.


El escritor onubense Daniel Blanco impartirá el próximo martes 27 de febrero, a las 10 de la mañana, un taller de animación a la lectura y la escritura para el alumnado del IES La Marisma. Con este encuentro literario entre el escritor y los alumnos de bachillerato del instituto pretendemos animar al desarrollo de la escritura y la lectura. Nos contará su experiencia como escritor, técnicas útiles y, sobre todo, la aventura y la valentía que supone adentrarse en el mundo literario. 


Creemos que este tipo de actividades ayuda a entender la importancia que la lectura y la comunicación escrita tienen para el desarrollo intelectual, social y personal de cualquier ser humano. Escribir es expresar nuestro pensamiento, conocernos y reconocernos; leer es adentrarnos en el pensamiento y el conocimiento de las historias y las vidas de otros. Las dos cosas nos hacen crecer en lo más genuino del ser humano: la razón, la creatividad y los sentimientos. Quizás muchos crean que estas cosas son inútiles, dado los tiempos que corren. Ciertamente, para el homo consumidor, lo único útil y necesario es que le enseñen a conseguir mucho dinero con el comprar muchas cosas, en eso estriba su presunta felicidad y plenitud. Sin embargo, me temo que, para desarrollarnos como personas el dinero tiene poco que aportar, y más bien mucha capacidad de esclavizar, de hacernos menos libres, menos humanos.
Bueno, dejando a un lado las cuestiones filosóficas del sentido de la actividad, os invito a conocer mejor al escritor invitado a través de una entrevista realizada en el diario Huelva Buenas Noticias con motivo de la publicación de su segunda novela. FCC 

HUELVA BUENAS NOTICIAS. El escritor onubense Daniel Blanco publica su primera novela ‘Los pecados de verano’
Sábado 6 - junio - 2015

Avalado por críticas de renombre como la de Antonio Gala o la revista Mercurio y con una treintena de premios recibidos por sus relatos, trabajos en el teatro y novela juvenil, el moguereño se abre ahora al gran público con una obra en la que los deseos, las pasiones y los incendios invisibles chocan con el corsé de la España de los años 50.
Paula Crespo. Es de Moguer y Antonio Gala, que ya prologó otro trabajo suyo, dice que “su estilo es estremecedor”. Una treintena de premios avalan la trayectoria del periodista y escritor Daniel Blanco Parra que el pasado 27 de mayo publicaba su primera novela Los pecados de verano (Ediciones B), con la que recrea uno de los episodios más curiosos y menos conocidos de nuestro pasado reciente: la celebración, en 1951, del Primer Congreso Nacional de Moralidad en Playas y Piscinas. En este encuentro, autoridades, prelados y representantes de todas las provincias se reunieron para debatir sobre la decencia en el baño y para mantener a los españoles a salvo de las disolutas costumbres de los extranjeros, que empezaban a interesarse en nuestras costas como destino turístico. En las conclusiones, por ejemplo, se establecía la separación de los baños por sexos y la prohibición de estar fuera del agua sin albornoz.
egún sus propias palabras, “esta novela va sobre una familia de un pueblo del interior, compuesta por el marido, la mujer, los dos hijos y la criada y la madre de ella. El marido es uno de los ponentes invitados al Congreso de Moralidad en Playas y Piscinas. Es una historia de transformación, de cómo la playa los transforma a todos de una forma u otra. Y es al mismo tiempo un homenaje a esa generación de nuestros abuelos, una reflexión sobre algo que además tenemos todos que es el deseo, los miedos y la búsqueda de la felicidad. Y una oportunidad de conocer nuestro pasado más reciente y sobre todo nosotros que vivimos en una zona de playa”.

En poco más de una semana Los pecados de verano -disponible en librerías de toda España en formato físico y también como libro electrónico- es ya todo un éxito de ventas y de crítica, con el sello de un autor onubense.
‘Los pecados de verano’ es una novela contextualizada en la España de los años 50 y del I Congreso de Moralidad en Playas y Piscina, ¿cómo pones el ojo en este evento y por qué?
– Pues esto surgió cuando Estaba leyendo un periódico y leo algo del I Congreso de Moralidad en Playas y Piscinas y, me digo “¿esto qué es?”. Empiezo a investigar, me voy a la hemeroteca, me voy a Valencia que es dónde se celebró y me doy cuenta de que ahí hay una historia. Estamos  en los años 50 con una España cerrada al mundo, autárquica y sin dinero, que empieza a notar que los extranjeros se han fijado en sus playas. El país se encuentra en la dicotomía de que le hace falta el dinero, pero no queremos que vengan y contagien a los españoles que son tan castos, tan pacatos y tan mojigatos. Como todos sabemos los turistas tenían perdida el alma y se iban directamente al infierno, de ellos ya no había que preocuparse. Entonces es cuando surge la necesidad de convocar este congreso en el que se habla de decencia y en el que se establecen las normas para estar en la playa. Se llegan a conclusiones tan curiosas como que no se puede estar fuera del agua sin albornoz, que se separe el baño por sexos -los hombres a una playa y las mujeres a otra-, evidentemente prohibidísimo el bikini y lo que se hace es debatir de cosas tan absurdas como ¿qué hacemos con las clavículas? ¿Se pueden enseñar o no? De todo esto salen unas conclusiones tan maravillosas y sobre todo escenifican muy bien cuál es el sentir de una época.
Dices que sientes especial fascinación por la época de tus abuelos, es ese el motivo del contexto histórico…
– Uno de ellos sí. siento especial fascinación por aquellos años y por aquella generación no sólo porque pasaron por el hambre la guerra y la persecución, sino porque al final eran personas como nosotros con sus miedos, sus pasiones y sus deseos, pero con muy pocas herramientas para ser felices. Estaban en una época en la que lo importante era más el parecer que el ser. Imagínate a esas mujeres tapadas hasta el cuello que de repente empiezan a ver a unas rubias despampanantes que lo enseñan todo, que tienen otra forma de relacionarse y  que vienen dispuestas a cualquier cosa. E imagínate a esos hombres acostumbrados a la novia mojigata a la que solo se le puede dar la mano y ven a unas turistas que vienen con otra forma de vivir y que quieren pasárselo bien. Eso provoca un choque sobre todo en las zonas de playa. Eta novela funciona en dos niveles. Con un arranque histórico, aunque no es una novela histórica, solo utilizo ese telón de fondo, el contexto real, pero luego la historia es ficción.
Una vez que tienes ese contexto del que partes y que es real, ¿cómo surge esa historia de ficción?
– Va saliendo sola. Uno va madurando las ideas o macerándolas. Yo sabía que quería ubicar una novela en el Congreso de Moralidad en Playas y Piscinas, quería el sol, la playa, el calor…Es una novela en la que hay mucho bochorno, los personajes están continuamente sudando y analizar el poder de transformación de la playa. Para hacer eso efectivo me hacía falta un contexto anterior que es cómo vive esa familia sin la playa, por lo que me la llevo a un pueblo pequeño del interior en el que se vive según las apariencias. Estamos en la posguerra, en la que importaban  muy pocas cosas: la dictadura de Franco, la Iglesia, no pasar hambre y el prestigio. No había más. Todos vivían de cara al exterior y diciendo “¡Dios mío que no me pongan el San Benito!”. Hay una cosa muy curiosa, en los años 50 cuando una persona iba a la playa con una vestimenta que no era la adecuada, al día siguiente salía su nombre en el periódico, denunciada por escándalo público para que la gente supiera que era una impúdica, una fresca y que no le importaba nada. Sobre esto va la novela, lo llevo a los años 50, pero es algo muy actual porque seguimos hablando del deseo, de los incendios invisibles, de la moral y de lo que está bien y está mal.

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